El siguiente reportaje multimedia cuenta la historia de la familia Domenack. Esta familia se caracteriza porque la mayoría de sus mienbros han sido nadadores exitosos tanto el papá: Ernesto Domenack; como sus hijos: Michella y Alessio Domenack. A pesar de haber logrado varias medallas y títulos, decidieron alejarse de la natación, más que todo por problemas dirigenciales. Sin embargo nunca dejaron de lado su pasión por la natación y tratan de participar de ella de manera activa. Solo que ahora lo hacen fuera del agua.
Para contar mejor esta historia se entrevistó a 13 personajes entre los cuales destacan: Ernesto, Alessio y Michella Domenack y también Marcela de Domenack, entre otros. Para el reportaje se utilizaron 10 fuentes entre las que resaltan: una entrevista que caretas le hizó a Alessio Domenack después de los Juegos Panamericanos Juveniles 2005, donde conseguiría algunas medallas y también algunos registros donde se pueden ver algunos récords que consiguieron mientras nadaban.
Esta historia de divide en cuatro capítulos. Los tres primeros tienen la intención de contar la historia de cada personaje de manera individual. Del padre, del hijo y de la hija en ese orden. El último relaciona las tres historias, las tres vidas en explicar como todavía tienen una vinculación con la natación.
Estos cuatro capítulos ocurren en dos escenas principales: la primera es la Academia de Natación de Ernesto Domenack, esta academia que ya lleva más de 20 años funcionando y que es considerada por los Domenack su segundo hogar. Hablando de hogares esa es la segunda escena la casa de la familia, ubicada en una de las zonas residenciales de Lima.
Ernesto Domenack un hombre de 51 años. A pesar de no ser uno de los hombres más atléticos que he visto no aparenta su edad. De una apariencia imponente. Alto centrado, de mirada seria y algo amenazante. Sin embargo cuando lo veo, un detalle me llama la atención. Me refiero a esa robusta y algo sobreextendida masa muscular que denomina como estómago. No es la figura que uno se podría imaginar en un ex campeón sudamericano de natación.
El día para encontrarme con Ernesto Domenack había llegado. Me encontraría con él en su academia a las 6pm. Eran las 5.45pm y estaba extraviado entre una de las calles de Monterrico. Me sentía como en el mercado de frutas entre las fresas, las cerezas, etc. Mi objetivo Las Limas 163. Después de preguntar como a 4 guachimanes y a un polícia llegé a la academia. Ni bien uno entra el calor de la piscina temperada te envuelve. Una sensación cálida al principio, pero que poco a poco se vuelve en un calor insoportable acompañado del inconfundible olor a cloro.
Subí a la oficina y al entrar a la única persona que observe, fue un gordito hablando por teléfono con gestos malhumorados. Le pregunté: "Disculpe el Señor Domenack se encuentra?". "Si soy yo" me respondió. Entre desconcierto y desilusión solo me quedó hacer la presentación respectiva. Tras identificarme me dijo que estaba en una conversación importante y que lo espere abajo que enseguida me atendía. Mientras lo esperaba junto a los padres que miraban a sus hijos nadar de un lado para el otro, niños y jóvenes caminaban junto a mí haciendo muequitas y mirandome de arriba a abajo. No era parte de su entorno.
Pasó media hora y al fin bajó. Hasta ahora mi imagen de él no era la mejor me colgó el teléfono 2 veces, me aceptó la entrevista por compromiso (según yo), gracias a él y su bendita academia estuve caminando sin rumbo un buen rato, moría de calor por su piscina y todavía me hacía esperar media hora. Me estaba arrepintiendo de haberlo elegido. Cuando bajó esperaba lo peor, mientras lo veía bajar me miraba con un rostro de lástima, como si viera a un viejito pordiosero en la calle. Que se cree pensaba. ¿Comenzamos? me preguntó. Subimos de nuevo a su oficina y comenzé a grabarle. Mi concepto cambio durante esos 15 minutos que habremos hablado. Para cada pregunta tenía la respuesta exacta o al menos la que yo quería escuchar.
Terminé de entrevistarlo. Al parecer no le caí tan mal. Al menos ya lo veía sonreír, ligeramente pero algo es algo. No sé si porque no me iba a ver más o porque no le pareció tan tedioso responder mis preguntas. Quedé en ir a su casa para que me muestre unas fotos y medallas, que ofreció a enseñarme (voluntariamente, algo que me sorprendió).
Llegé a su casa. Tras pasar por dos rejas y habiendo sido interceptado por dos guachimanes preguntándome a quién buscaba. Era esperable tras entrar a una de las zonas residenciales de La Molina. Me habrió al puerta una señora alta, de pelo largo y apariencia bondadosa, Marcela de Domenack. Solo por ese último rasgo dudé que fuera la casa correcta. "El Señor Domenack se encuentra, quede en verlo hoy" le dije. "Si pasa, el ya está en camino" me respondió. Al entrar por razones académicas revisé cada rincón con la mirada. Marcela se incomodó un poco. Decidí entrevistarla mientras llegaba su esposo. La conversación con ella salió mucho más fluida, y no tan técnica como la anterior.
Ernesto, su esposa Marcela y Alessio en Panamá
Luego llegó Ernesto, con una apariencia relajada y tranquila. Cosa rara por cierto. Traté de entrevistarlo pero justo les llegó visita. Una amiga de la familia. Quizé entrevistarla pero solo con escuchar, como le comentaban lo que estaba hacienco me lapidó con la mirada.Sin nada más que hacer decidí cerrar la jornada con una foto de la pareja frente a un cuadro que me pareció interesante. Era una foto de Ernesto en una piscina con pelo largo y mirada severa. Algo a lo que estaba acostumbrándome.
Ernesto y su esposa Marcela en su casa frente a un cuadro de Ernesto nadando.
Muchos nisiquiera saben quien fue Ernesto Domenack. Lo que logró. La buena imagen que tiene el Perú en natación gracias a él. Lamentablemente hasta hace tres semanas me hubiera tenido que incluir en esa lista. Si algo me deja las charlas que he tenido con el señor Ernesto Domenack es que no solo fue un gran nadador y es un próspero empresario. Lo más importante es que es un excelente ser humano.
Mientras estabámos en la academia los profesores y algunos alumnos empezaban a bacilarlo. Mientras calentaba a un lado de la piscina, con una ropa de baño roja fosforecente, le gritaban: "Que Alessio no había de hombre!!". Incluso se molesta a sí mismo. Entre conversaciones y risas me resumió todo en una frase: " Es que soy recontra posero, pero sin cámaras soy medio pavo ah jajaja". ¿Por qué rojo le pregunté?. Me dijo que tenía varias razones.
Una de ellas la selección, dice que siempre se sintió orgulloso de representar al Perú y que le gustaba hacerlo con los colores patrios. Otro motivo sería su sobrenombre 'El dragón rojo'. Un sobrenombre que según él lo hace sentir importante. Me cuenta que el sobrenombre se lo puso un periodista colombiano que fue a cubrir los panamericanos del 2005. Se lo puso por el hecho de ser peruano y lo relacionó con los colores de la bandera . Lo de dragón fue por el tatuaje de dragón que Alessio luce en el brazo derecho. El último motivo lo cierra con esta frase "Igual siempre me baciló el rojo".
Esa imagen de bromista desaparece al hacer contacto con el agua. Tras su calentamiento que dura aproximadamente unos 5 minutos, se zambulle en ese templo de 4 metros de profundidad y de un azul intenso. Siempre entra al agua con una cadena. Al menos desde hace ya un par de meses. Una cadena de oro de 18 kilates, con una L colgando al final. Esa L que para él es más que una letra es como me dice él, su inspiración, su kabala. Es la inicial del nombre de su enamorada, Liliana. Tras hacer su respectivo ritual: entre besar la medalllita y zambullirse tres veces consecutivas, comienza al fin con este ejercicio que tanto lo apasiona.
Me comenta que él considera que existen dos Alessio Domenack: el que está adentro del agua y el que está afuera de ella. Básicamente me lo explica diciendo: "cuando entró al agua me olvidó de todos y de todo". ¿Qué piensas cuando estás nadando? le pregunté. "Que comeré cuando salga" me respondió. Él no nada para ser el mejor. Lo hace porque es lo mejor que sabe hacer.
Alessio cree que es así por su niñez. Un estilo de vida algo complicado para un niño de 5 años. Ver a su papá una vez a la semana porque estaba fuera del país. Y a su mamá un par de horas solamente. Incluso me cuenta que comienza a nadar desde chico, solo para pasar más tiempo con su papá. Esto puedo notarlo cuando después de cinco días voy a su casa para entrevistarlo nuevamente. Cuando entró me recibe el interminable pasadizo de pared blanca que de no ser por las fotos colgadas pensaría que estaba en un hospital.
La mayoría de las fotos de las que hago mención son de los tres Domenack: Michella, Alessio y Ernesto. Levantando copas, luciendo medallas o simplemente levantando nuestra bandera. Sin embargo en un largo pasadizo donde entran aproximadamente unos ocho cuadros, no puedo encontrar ni uno solo donde este toda la familia. Tengo que recurrir a los albums para al fin encontrar un par. La mayoría de las fotos son de los hijos cuando eran bebés. En estas pude comprobar el agrado de Alessio por el color rojo.
La expresión de su rostro cambia por completo, cuando le comentó sobre su retiro. Se torna entre una mezcla de frustración e incomodidad. Al igual que su padre tuvo que retirarse muy joven a los 16 años, habiendo conseguido 3 récords latinoamericanos y 2 panamericanos todos en espalda. Pero nuevamente por falta de apoyo tanto del IPD como de la Federación Peruana de Deportes Acuáticos (FPDA) para con los deportistas, fue motivo suficiente para dejar una carrera que estaba destinada al éxito. En general para Alessio Domenack la natación ya dejó de significar solo un deporte para él es un estilo de vida.
Delegación peruana en Panamericanos 2005, Alessio en la fila de abajo al lado derecho.
Tengo un blog sobre natación en Lima que se llama Vamo Pa´l Agua y decidí hacer este reportaje multimedia sobre la familia Domenack. Una familia nadadores campeones que tuvieron que retirarse por una razón en comúm, pero que siguen involucrados en le mundo de la natación.